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ENTREVISTA: Antonio Conde (Cisco Systems), la experiencia inspiradora de un veterano del teletrabajo

‘CRACKS de la tecnología’ es una serie semanal de entrevistas, a través de la que queremos dar voz a esos profesionales TI que son absolutos genios de la tecnología en España. Queremos saber de ellos/as, conocer y reconocer el trabajo que realizan en estas empresas; saber qué les apasiona y qué consejos guardan para aquellos/as que vendrán detrás.


 

Antonio Conde es uno de los nombres de directivos españoles más reconocidos en Cisco Systems. Después de veinte años en el gigante tecnológico, en la actualidad combina las gorras de director de innovación, líder del programa de digitalización y responsable de fondos Next Generation EU.

Quizá sepa el lector que, de los ocho centros de innovación de Cisco en todo el mundo, uno de ellos está radicado en España, concretamente en Barcelona. En este contexto, Cisco está pilotando desde Barcelona un sinfín de iniciativas que contribuirán decisivamente a hacer de España un gran hub de innovación tecnológica para toda Europa.

Curiosamente, el responsable de toda esta actividad nunca ha tenido que mudarse de su casa en Sevilla. Usuario del teletrabajo desde hace más de dos décadas, hoy le preguntamos por su trabajo, por su experiencia trabajando en remoto y por cómo ve el futuro tecnológico de España.

 

P.- Háblenos sobre el centro de innovación de Barcelona y cuáles van a ser los pilares de vuestra actividad para el futuro próximo.

R.- El equipo de Barcelona fue uno de los primeros de todo el grupo en contar con equipos de holografía, realidad aumentada… Es un centro que se ha dedicado históricamente a una innovación que iba dos pasos por delante de la línea actual de producto, pero progresivamente estamos completando esa línea estratégica con una innovación de corto y medio plazo, de modo que los clientes puedan hacer pruebas de concepto y desarrollo combinando tecnologías emergentes y actuales.

De cara a los próximos meses, diría que muchos de nuestros esfuerzos van a ir encaminados a tres grandes objetivos: la participación activa en el PERTE Chip -encuadrado en la estrategia europea de semiconductores-, la innovación tecnológica dirigida a la sostenibilidad y la transición ecológica, y la catalización de un ecosistema de innovación urbana alrededor del distrito 22@ de Barcelona.

 

P.- ¿Qué oportunidades identifican en esos ámbitos?

R.- Claramente, vemos una oportunidad muy grande en el turismo sostenible y en cómo aplicar la tecnología a los destinos turísticos. Tenemos proyectos interesantísimos en este ámbito. Por ejemplo, en la Semana Santa de Sevilla aplicamos tecnologías como cámaras de videovigilancia, farolas inteligentes, monitorización de cámaras de tráfico o conteo de personas para evitar los tumultos que se ocasionaban en la madrugá.

Otra de nuestras prioridades son las tecnologías cuánticas, tanto hardware como software, en las cuales están trabajando muchas universidades en España.

Asimismo, estamos poniendo mucho foco en la digitalización de los puertos. Es una industria potente y España cuenta con unas infraestructuras que pueden convertirse en un modelo para otros países. Todo ello, habilitado o acelerado por la tecnología 5G.

 

P.- Como testigo directo de la revolución tecnológica, su propio trabajo en Cisco ha cambiado por completo en los últimos años. ¿Qué es lo que más le estimula de ese cambio constante?

R.- Entré en Cisco Systems Spain en agosto de 2000, como técnico de alta especialización. Por aquel entonces, había una alta demanda de gente capacitada en tecnologías de acceso y de voz sobre IP. Tuve la suerte de vivir toda la liberalización del sector de telecomunicaciones en primera persona, de dar el paso después a tareas de desarrollo de negocio y, finalmente, de entrar de lleno en los ámbitos de digitalización e innovación.

A su pregunta, ¿qué es lo que más me estimula? ¡Que nunca me aburro! En esta compañía puedes llegar donde tú quieras. Si es lo que deseas, esta empresa te da facilidades para moverte y encontrar nuevos retos.

cisco

 

P.- Cisco le permitió teletrabajar desde el primer día. De aquello hace ya 22 años. En cambio, la mayoría de las organizaciones ha dado el salto al trabajo en remoto durante la pandemia. ¿Qué opinión le merece el modo en que están adoptando estas fórmulas de trabajo en otras empresas?

R.- En un primer momento nos sentimos ratificados, porque hace décadas que desde Cisco veníamos promulgando las ventajas del teletrabajo. La pandemia ha demostrado que sí es posible trabajar de otra manera, con mayor flexibilidad, gracias a la tecnología.

Sin embargo, en cierto modo nos ha sorprendido que muchas organizaciones quisieran pasar de la presencialidad al teletrabajo sin acompañar esa transición de una revisión del modelo organizativo y de liderazgo. Teletrabajar supone un cambio brutal de cambio de compaginación de vida profesional y personal que hay que saber anticipar y gestionar.

«La pandemia ha demostrado que sí es posible trabajar de otra manera, con mayor flexibilidad, gracias a la tecnología»

 

P.- A pesar de estos desafíos, ¿cree que el trabajo híbrido ha venido para quedarse?

R.- Sin ninguna duda. Incluso en aquellos sitios donde había reticencias a adoptar el teletrabajo, por temores relativos a la productividad, el absentismo o el control de la fuerza productiva, la gente ha percibido que esos problemas se pueden controlar y que el resultado final compensa con creces.

En un modelo de flexibilidad laboral, cada persona aprovecha los momentos del día en que es más productiva para trabajar. Por eso, la tendencia es reorganizar los espacios físicos para adaptarse a esta nueva forma de entender el puesto de trabajo, buscando proveer servicios que hagan atractivo a los empleados acudir a la oficina.

 

P.- En su caso, que lleva teletrabajando desde hace más de veinte años, ¿qué valor cree que poseen las oficinas físicas?

R.- Como es lógico, en los dos últimos años he viajado mucho menos a Madrid y Barcelona, si bien ya estamos recuperando el ritmo pre-pandemia. Eso implica viajar varias veces al mes, porque hay servicios o aspectos relacionados con la interacción humana que todavía son difícilmente sustituibles. Se trata de otorgar a los trabajadores la libertad de desplegar las habilidades por las cual los contrataste y, al mismo tiempo, de mantener un punto de sincronización personal con tu equipo de manera periódica, estableciendo la asistencia presencial para ciertas reuniones de puesta en común. El teletrabajo no puede ser un todo o nada.

En este contexto, los espacios físicos en Cisco están evolucionando para dar mayor protagonismo a los espacios abiertos, las salas de reunión y la instalación de pantallas grandes para el teletrabajo multipunto.

«Se trata de otorgar a los trabajadores la libertad de desplegar las habilidades por las cual los contrataste y, al mismo tiempo, de mantener un punto de sincronización personal con el equipo de manera periódica»

 

P.- La pandemia ha puesto también en evidencia la importancia de la ciberseguridad.

R.- Por supuesto, en un entorno de teletrabajo resulta crucial cuidar la seguridad de los accesos a las aplicaciones de trabajo, para que operar en remoto resulte igual de seguro que hacerlo desde la red corporativa.

La tecnología ya existe. En Cisco ofrecemos soluciones para securizar la identidad del usuario y del dispositivo, para asegurar que la persona es quien dice ser y que está utilizando el equipo que debería. De hecho, trabajamos con universidades en España que tienen patentes sobre la huella digital de los dispositivos. Asimismo, participamos en proyectos en el ámbito sanitario que demuestran que se puede obtener conocimiento federado de una inteligencia artificial, sin necesidad de extraer los datos de la red en la que se encuentren almacenados.

 

P.- ¿De qué modo ha evolucionado la ciberseguridad en torno al Bring Your Own Device (BYOD), desde un punto de vista tecnológico?

R.- Antes, la forma que se tenía de proteger los dispositivos fuera de la red corporativa era generando un túnel (VPN) para conectar ambos. Sin embargo, a medida que el perímetro de la empresa crecía, también lo hacían las dificultades -y los costes- para gestionar la cantidad de VPNs.

En la actualidad, se genera una política de confianza y certificación entre el dispositivo, el usuario y la red corporativa. Dicho de otro modo, se trata de identificar a la persona y al equipo, y comprobar que no se produzca ninguna disonancia en los patrones de tráfico. De esta manera, se puede detectar cualquier intento de acceso a aplicaciones y datos no autorizado, requiriendo una capacidad de procesamiento muy inferior.

 

P.- ¿Es usted de los que cree que la computación cuántica pondrá en jaque a todos los sistemas de ciberseguridad?

R.- Sabemos que los algoritmos de cifrado actuales no son seguros frente a la computación cuántica. Lo que a un ordenador normal le puede llevar 300 años, un ordenador cuántico lo descifra en 2 horas y media.

Por eso, hace años que procuramos prevenir esa amenaza, trabajando en algoritmos de cifrado post-cuántico. A nivel de la Unión Europea, hay ya tres algoritmos finalistas y es posible que la elección del algoritmo que marcará el futuro estándar de la industria se acelere frente a la fecha inicial prevista de 2024.

En definitiva, la tecnología va a seguir evolucionando, van a seguir apareciendo desafíos y, de nuevo, la propia tecnología será capaz de hacerles frente. No se me ocurre un sector más fascinante en el que trabajar.

«La tecnología va a seguir evolucionando, van a seguir apareciendo desafíos y, de nuevo, la propia tecnología será capaz de hacerles frente. No se me ocurre un sector más fascinante en el que trabajar»

 

¿Qué medidas deben adoptar las oficinas en la ‘nueva normalidad’? DigitalES responde

En relación con las mascarillas:

El Real Decreto 286/2022, de 19 de abril, por el que se modifica la obligatoriedad del uso de mascarillas durante la situación de crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19, deja en manos de los responsables de prevención de riesgos laborales de las empresas la decisión sobre las obligaciones del uso de la mascarilla en los entornos de trabajo, de acuerdo con su evaluación del riesgo asociado a cada puesto. En este contexto, DigitalES comparte las siguientes recomendaciones:

  • Promover una cultura corporativa del respeto a la libertad individual, donde no se cuestione a quien quiera continuar portando mascarilla.
  • Mantener la obligación (o al menos la recomendación) de usar mascarilla en espacios cerrados pequeños o de alta ocupación, como ascensores o salas de reuniones, así como instalaciones de servicios médicos, vehículos y trabajos cara al público.
  • Mantener la recomendación de mantener una higiene frecuente de manos, una distancia mínima de 1,5 metros con otras personas y una buena ventilación de los espacios.
  • Se hace extensiva la recomendación de llevar mascarilla en el entorno de trabajo, asimismo, entre personas inmunocomprometidas, embarazadas o vulnerables.

 

El protocolo de campo para COVID-19 es ahora el siguiente:

 

En relación con la flexibilidad laboral:

  • Habilitar un buzón a través del que los trabajadores puedan justificar su interés por un modelo de trabajo (presencial, remoto o mixto) diferente al que establezca el departamento de RRHH o, complementariamente, la dirección de su departamento o unidad de negocio.
  • Pedir la colaboración de toda la organización, a través de una encuesta interna anónima sobre los aprendizajes y desafíos pendientes en relación con la flexibilidad laboral, después de dos años de pandemia.
  • Dentro de lo posible, avanzar con antelación posibles cambios en los modelos de trabajo.

 

En relación con la retención de talento:

Como consecuencia del empuje del teletrabajo, observamos un incremento de la rotación en algunos subsectores tecnológicos. Como respuesta, cabe:

  • Reforzar las políticas de movilidad y formación interna, que son altamente valoradas por el talento con altas ‘soft skills’.
  • Incidir en que el actual boom del teletrabajo 100% puede no resultar sostenible en el tiempo.
  • Definir y compartir de forma transparente con toda la organización un ‘roadmap’ (sujeto a ajustes en función de la situación sanitaria) de modelo de trabajo a 2 años vista.

 

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