11/03/2019

El 60% de los niños entre 10 y 17 años se conecta a Internet más de dos horas cada día fuera del horario escolar. Si nos paramos a pensarlo bien, es muchísimo tiempo. Una jornada escolar suele durar en torno a 8 horas, sumando extraescolares y tiempo de comedor. Si además añadimos el traslado al colegio, o el tiempo de vestirse y arreglarse, se queda en una media de 9 horas.

Otras 9 de media es lo que un niño o adolescente debería dedicar al sueño. Así que nos quedan solo 6 horas al día de tiempo libre, tirando mucho por lo alto porque en esas horas hay que cenar, desayunar, asearse y otros menesteres. Y si de esas 6 horas se dedican 2 a Internet, estamos hablando de una tercera parte de su tiempo libre destinado a la Red.

¿Y en qué invierten su tiempo los jóvenes españoles? WhatsApp lidera en la frecuencia de uso, seguida por Spotify y YouTube. También es mayoritario el empleo de Facebook e Instagram. Y es que el uso del móvil se generaliza a partir de los 12 años. Un 72,7% de los niños ya son usuarios a esta edad, y el 70% con acceso ilimitado a Internet. 

¿Es esto perjudicial para su salud? No necesariamente, si se aplican las pautas para un buen uso de la tecnología. En la adolescencia, el uso de Internet facilita el proceso de socialización, facilita nuevas formas de aprendizaje, estimula la creatividad y sirve como herramienta de seguridad, permitiendo su constante localización.

Ahora bien, para sacar lo mejor de la red de redes, y más en un periodo crucial de desarrollo físico y psicológico como la adolescencia, es preciso seguir una serie de pautas que ayuden a un mejor uso de los móviles.

1. Acordar normas

Regular espacios y tiempos de uso. Por ejemplo, los deberes y el tiempo en familia, mejor sin móvil.

2. Dar ejemplo

Las normas deben ser para todos. No podemos pedir a los adolescentes que no miren el móvil si los mayores lo hacemos constantemente.

3. Conocer los hábitos de uso

Es interesante saber en qué invierten su tiempo los adolescentes y saber qué les divierte en su entorno cibersocial. No se debe espiarlos, pero sí compartir sus inquietudes y supervisar su actividad digital.

4. Promover otras actividades de ocio

Deporte, lectura, salir con los amigos… Planificar el tiempo de tal manera que no se dedique única y exclusivamente al uso de dispositivos tecnológicos.

5. Utilizar sistemas de protección 

Para evitar el acceso a contenidos o actividades no apropiadas para menores.

6. Ofrecer consejo e información

¿Si no lo harías off line, por qué lo harías on line? Compartir contenidos o información privada, no creerse todo lo que se lee en Internet, no responder a mensajes de personas desconocidas, etc.

7. Activar sistemas de geolocalización

Solo por su seguridad, no con el objetivo de controlar sus movimientos.