31/05/2018

Los últimos datos son reveladores. La piratería digital ha descendido un 6% el pasado año y un 4% en el anterior. Desde el año 2012, España está fuera de la lista negra de países ‘pirata’ de EE UU, el Special 301 Report, un baremo anual cuyos resultados influyen en decisiones sobre realización o retirada de inversiones.

No siempre ha sido así, claro. De 2009 a 2011 España formó parte de esa lista de países elaborada por el Departamento de Comercio estadounidense, y durante 10 años, de 2006 a 2016, las cifras de piratería se fueron incrementando año tras año. Una tendencia que, sin embargo se ha visto truncada estos dos últimos años. “Piratear” ha dejado de ser la opción favorita de una gran parte de población.  

La campaña «No piratees tu Futuro» del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, cuenta con el apoyo de las empresas de contenidos digitales

¿Por qué? La oferta legal de contenidos ha multiplicado su atractivo y ha hecho que un 24,1% de la población consuma televisión de pago, máximo histórico alcanzado durante el pasado mes de abril. La tecnología es el principal desencadenante. El desarrollo de interfaces cada vez más sencillos y fácilmente manejables desde el móvil hace que resulte más sencillo ver una serie que descargársela previamente de manera ilegal. 

Y no tiene pinta de parar. En Europa, tres de cada cuatro personas (un 76,5%) consumen televisión de pago. Una tendencia al alza que en España se ve empujada por el auge de las Smart TV, el desembarco de plataformas como HBO, Netflix o Amazon y la amplísima oferta de las operadoras, como Movistar+, Vodafone TV y OrangeTV, que incluyen fútbol, motos y canales temáticos además de formar parte de la producción de películas y series.

Desde la industria, DigitalES ha trabajado intensamente para reducir estos comportamientos, colaborando con las instituciones y apoyando la campaña ‘No piratees tu futuro’ del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Las empresas del sector han defendido la compara lícita de contenidos y mejorado cada vez más el servicio y oferta de contenidos en sus plataformas. 

Aunque se han dado casos muy significativos (como el de la web RojaDirecta), cortar el acceso a una web es un proceso complejo y lento, ya que en España se exige una orden judicial. Por eso, desde DigitalES se trabaja con la Coalición de Creadores e Industria de Contenidos en la definición de un modelo de autorregulación que permita ser más eficientes y ágiles en la detección y prevención de la piratería.  
Todo ello va dando sus frutos. En marzo de este año, solo 10 páginas piratas figuran entre las 250 webs más visitadas de España. Lo cierto es que en un mercado creciente con cada vez más contenidos lícitos a menor precio, y con el crecimiento del consumo de contenidos legales la piratería empieza a suponer cada vez una menor amenaza para los derechos de propiedad intelectual. 

Estamos convencidos de que esta tendencia seguirá decreciendo, el consumo de contenido digital está cambiando hacia un consumo online, y por tanto las descargas ilegales y la necesidad de hacernos copias terminará siendo algo residual. Poco a poco, y no sin trabajo previo, se está frenando una actitud –o una forma de entender Internet- que se arrastraba ya de 1994, cuando se empezó a practicar la piratería tal y como hoy la conocemos.

Eran otros tiempos, tal como refleja este reportaje de Torrent Freak, y para almacenar una canción de Metallica eran precisos hasta cuatro disquetes de 3,5 pulgadas. Se estaban sentando ya las bases para un movimiento que explotó con la creación de Napster en 1999 y que parecía no tener fin hasta hace muy pocas fechas. 

Aún hay campo de mejora para eliminar la piratería – hubo 4.005 millones de accesos digitales ilegales a contenidos por valor de 21.899 millones de euros el año pasado en España- pero ya se ve luz al final del camino. Las cifras descienden y es síntoma de que algo está cambiando, de que una nueva forma de entender Internet se va abriendo paso entre jóvenes y veteranos. La piratería no encuentra su sitio en el desarrollo de una sociedad digital avanzada.