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La “movilidad sin prisas” y otros 9 comportamientos que adoptaremos en los próximos 8 años

La digitalización está cambiando nuestra sociedad a ritmos acelerados. La confluencia en el tiempo de tecnologías disruptivas como Internet of Things, blockchain o inteligencia artificial afecta a nuestra forma de vivir y a nuestros patrones de consumo, pero no es la única palanca que mueve la sociedad del siglo XXI. 

La sostenibilidad adquiere también un gran protagonismo, condicionando el modo en el que pensamos, compramos y actuamos; y su influencia, lejos de decrecer, va en aumento año tras año. Por eso, no es extraño que muchas cosas vayan a cambiar en los próximos años gracias a nuestra preocupación por el medio ambiente y las herramientas tecnológicas que tenemos para trabajar en ello. 

Por ejemplo, lo que se ha dado en llamar “movilidad sin prisas”. ¿Y si en vez de trabajar de nueve a cinco, como se viene haciendo que se instauró la jornada de ocho horas, lo hacemos en función de la eficiencia energética? Organizar la sociedad en torno a las subidas y bajadas del consumo de la energía en lugar de en torno a la hora del reloj. 

Los horarios estrictos pueden convertirse en cosa del pasado si utilizamos bien la tecnología para lograr una mayor eficiencia energética. Esta es una de las 10 tendencias identificadas por Ericsson en su informe sobre cómo será la vida en un futuro afectado por el clima. 

La compañía sueca ha identificado 10 cambios de comportamiento que tendrán lugar un futuro bastante próximo (en el año 2030) impulsados por el impacto climático, y que pueden cambiar radicalmente nuestra forma de trabajar y de vivir. Un 59% de los encuestados cree que la innovación y la tecnología serán cruciales para afrontar los retos cotidianos causados por el cambio climático en la década de 2030.  

Para identificar estas tendencias, Ericsson pidió a más de 15.000 usuarios pioneros de Realidad Aumentada, Realidad Virtual y asistentes digitales de 30 ciudades de todo el mundo que evaluaran 120 ideas de servicios digitales, en 15 áreas que van desde los esfuerzos de adaptación relacionados con el clima en la vida cotidiana hasta formas de hacer frente a fenómenos meteorológicos extremos. Estas son las diez tendencias identificadas. 

  1. Reducción de costes 

Los servicios digitales ayudarán a los consumidores a controlar los costes de alimentación, energía y viajes en situaciones climáticas inestables. Más del 60% de los encuestados están preocupados por el aumento del coste de la vida en el futuro.  

  1. Conexiones ininterrumpidas 

Una conexión a Internet fiable y resistente será más importante a medida que aumenten los fenómenos meteorológicos extremos. Alrededor del 80% de los early adopters urbanos creen que en la década de 2030 habrá localizadores de señal inteligentes que muestren las zonas óptimas de cobertura durante las catástrofes naturales.  

  1. Movilidad sin prisas 

Los horarios estrictos pueden convertirse en cosa del pasado a medida que la normativa climática y la eficiencia energética cambien el significado de la flexibilidad. Alrededor del 68% de los encuestados planificarían las actividades con programadores que optimizan en función del coste energético, no de la eficiencia temporal.  

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  1. Creyentes de la inteligencia artificial

Se espera que la IA impulse servicios que protejan a los consumidores durante condiciones meteorológicas cada vez más impredecibles e inestables. Casi la mitad de los usuarios urbanos afirman que utilizarán sistemas personalizados de alerta meteorológica para su propia seguridad.  

  1. Nuevo clima laboral 

Las limitaciones de la huella de carbono de las empresas, el aumento de los costes y la digitalización acelerada darán forma a las rutinas de trabajo del futuro. Siete de cada diez personas prevén que los asistentes de IA de las empresas planifiquen los desplazamientos, las tareas y los recursos para minimizar la huella de carbono relacionada con el trabajo.  

  1. Agua inteligente

Dado que el agua dulce podría escasear en la década de 2030, los consumidores prevén servicios de agua más inteligentes para conservar y reutilizar el agua. Casi la mitad de los encuestados afirman que sus hogares utilizarán colectores de agua inteligentes en tejados, así como balcones y ventanas que se abran cuando llueva para recoger el agua de lluvia.  

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  1. La economía de la energía

Los servicios digitales de uso compartido de la energía pueden aliviar la carga del aumento de los costes energéticos en la década de 2030. La energía podría convertirse en una moneda, ya que el 65% de los usuarios predicen que los consumidores podrán pagar bienes y servicios en kWh utilizando aplicaciones móviles en la década de 2030.  

  1. Menos es más digital 

Los sustitutos digitales de los productos pueden convertirse en marcadores de estatus, ya que el consumo físico excesivo podría resultar caro y cuestionado socialmente. La desmaterialización de los hábitos de consumo podría acelerarse, ya que un tercio de los early adopters consultados por Ericsson creen que utilizarán personalmente aplicaciones de compra que sugieran alternativas digitales a los productos físicos.  

  1. Naturaverso

Experimentar la naturaleza en zonas urbanas sin desplazarse podría ser habitual en la década de 2030, ante el continuo cambio climático y las posibles limitaciones para viajar. Cuatro de cada diez personas quieren utilizar un servicio de viaje virtual que les permita experimentar reservas naturales y senderos de montaña en tiempo real como si estuvieran allí.  

  1. Tramposos del clima 

Los encuestados afirman que los consumidores encontrarán formas de eludir las restricciones medioambientales más estrictas debidas al aumento de los precios y al racionamiento de la energía y el agua. Más de la mitad de los encuestados predicen que las aplicaciones de pirateo informático les permitirán acceder ilícitamente al suministro de agua o electricidad de sus vecinos. 

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