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ENTREVISTA: Gloria Montilla (ADAMS), la voz de la experiencia en la Formación para el Empleo

‘CRACKS de la tecnología’ es una serie semanal de entrevistas, a través de la que queremos dar voz a esos profesionales TI que son absolutos genios de la tecnología en España. Queremos saber de ellos/as, conocer y reconocer el trabajo que realizan en estas empresas; saber qué les apasiona y qué consejos guardan para aquellos/as que vendrán detrás.


 

La formación en competencias digitales es, probablemente, el mayor desafío de España para los próximos años. Miles de millones de euros procedentes de los fondos europeos Next Generation irán destinados a resolver, de una vez por todas, uno de los grandes talones de Aquiles de nuestro país.

Sin embargo, el dinero no lo es todo. Mejorar la empleabilidad de la sociedad, reduciendo la brecha de conocimientos tecnológicos y ampliando el número de especialistas TIC, es una labor muy difícil. Por eso, hoy entrevistamos a una de las personas con mejor trayectoria en esta labor. Se llama Gloria Montilla y es la directora de Formación Institucional de ADAMS, el gran referente nacional de la formación no reglada.

No se pierdan la entrevista a esta “crack”, porque habla desde la experiencia. Una auténtica clase magistral.

competencias digitales Adams

Gloria Montilla, directora de Formación Institucional de ADAMS.

 

P.- ¿Cómo acaba una licenciada en Derecho, con un máster en gestión empresarial, dedicando su vida a la educación?

R.- Entré en ADAMS con 26 años, en el departamento de Atención al Cliente. Mi trabajo consistía en asesorar a personas para que pudieran acceder a un empleo, progresar en el que ya tenían o que necesitaban una recualificación a otras profesiones con mayor empleabilidad. Desde siempre, he sido una convencida de que todo pasa por la formación, pero en ADAMS me di cuenta de que ese mundo era también mi vocación, porque lo que ofrecía a nuestros clientes era algo que mejoraría sus vidas.

Sucedió que me identifiqué con la empresa y con su misión. Por eso, casi 28 años después, sigo trabajando en la compañía y me siento muy orgullosa de ello.

 

P.- ¿Sigue intacto aquel entusiasmo de juventud?

R.- ¡Absolutamente! Las empresas que nos dedicamos a esta actividad tenemos que estar siempre alerta porque vivimos en un entorno muy cambiante y debemos anticiparnos para preparar a nuestros clientes en aquellas competencias y habilidades que el mercado laboral requiere. Y para ello hay que trabajar duro y poner muchas ganas y entusiasmo.

Por otra parte, ADAMS es una empresa que cuida la promoción interna y yo he tenido la suerte de ir promocionando y de trabajar en diferentes departamentos. Como decía, comencé en el departamento de Atención al Cliente, en el año 1994. A partir de ahí, fui promocionando hasta dirigir el área de Formación para el Empleo. La experiencia en los departamentos de Atención al Cliente y Comercial han sido mi mejor escuela y mi mejor máster.

«Trabajar en distintos departamentos de ADAMS ha sido mi mejor escuela; me permite conocer mejor el negocio»

 

Con toda humildad, creo que conocer bien la labor de los diferentes equipos de una empresa debería ser ‘asignatura obligatoria’ para cualquier directivo. Nada mejor para dirigir a un equipo, para empatizar y comprender a las personas, que conocer de primera mano el trabajo. Ese conocimiento permite comprender y compartir mejor los momentos críticos y de mayor tensión, realizar aportaciones que sean más realistas y realizables, identificando fortalezas y debilidades dentro de la organización.

 

P.- ¿Qué cree que distingue a una empresa de formación de otro tipo de negocio?

R.- Somos una parte muy necesaria para lograr la transformación que el país necesita. Buscamos que las personas consigan un trabajo de calidad y que las empresas encuentren los perfiles profesionales que necesitan. Eso nos obliga a estar muy atentos a todas las tendencias sociales, económicas y tecnológicas.

Por otra parte, ADAMS es una empresa que ha sabido conjugar la digitalización y la adopción de nuevos canales de contacto, manteniendo el trato personal con los clientes y una labor de asesoramiento muy cuidada.

 

P.- Hablamos de una compañía con más de sesenta años de trayectoria, nacida en una pequeña población de Soria, y que hoy es plenamente omnicanal.

R.- Así es. ADAMS nació en el año 1957 con la publicación de textos legales, a partir de los años 60 arrancó con la formación presencial y en 1999 estrenó su Campus Virtual, gracias al que pudo empezar a dar servicio por toda la geografía española -independientemente del centro al que los alumnos estuvieran circunscritos, en el caso de la formación subvencionada-.

A lo largo de todos estos años, la digitalización ha empapado las diferentes patas de la compañía. El Campus Virtual ha ido evolucionando y hoy permite impartir las clases y tutorías por videoconferencia, participar en foros o realizar actividades en grupo. A través de una plataforma digital hecha a medida, vendemos licencias de nuestros libros y contenidos a más de 500 centros de formación. Y en el área de oposiciones, como refuerzo para los alumnos, contamos con ADAMS Test, una herramienta que, gracias a su algoritmo combinatorio, ofrece miles de preguntas totalmente actualizadas. A su vez, todo el negocio digital se encuentra vinculado al ERP, desarrollado internamente.

 

P.- Después de más de dos décadas de servicio online, ¿cuáles son las ventajas que cree que les aporta la digitalización?

R.- El primer problema en el que recalamos al poner en marcha el departamento de cursos subvencionados dirigidos a ocupados era el poco tiempo del que la gente disponía para formarse. Las jornadas laborales en España, sobre todo en aquellos primeros años, eran muy difíciles de compaginar con un curso presencial, a pesar de que los organizábamos a las 19.00h. En este sentido, el Campus Virtual nos permitió llegar a más gente, de más territorios, y hacerlo además aportándoles libertad para organizar su tiempo de trabajo y estudio.

También aprendimos a volcar en el canal online todos nuestros servicios, para que los alumnos no se sintieran solos, como a veces ocurre en la formación a distancia. Si se hace bien, la educación online no tiene por qué perder la atención personalizada que se proporciona en una clase presencial.

Otra gran ventaja de la digitalización es que nos permite obtener registro de todo. Esto es particularmente relevante en el área de formación subvencionada para el empleo, para demostrar a las administraciones que las formaciones se han llevado a cabo con calidad.

Por último, en ADAMS aplicamos técnicas de big data al seguimiento de los alumnos para, por ejemplo, identificar y procurar atajar las causas del abandono de algunos de ellos.

«En ADAMS, todo el desarrollo tecnológico es propio. Eso prueba la importancia que otorgamos a la digitalización»

 

Prueba de la relevancia que tiene la digitalización para ADAMS es que disponemos de un departamento propio de Sistemas de la Información, en el que trabajan analistas, programadores, diseñadores web, jefes de proyecto, etcétera, que están pegados al negocio y al servicio de lo que las distintas áreas han ido necesitando.

 

P.- ¿Y qué lecciones han extraído de la formación en competencias digitales para terceros?

R.- Aquí me gustaría incidir en que el objetivo de cualquier formación debe ser mejorar la empleabilidad. Ésa es la gran aspiración que debiera tener la educación, y la más difícil de conseguir: cómo trasladar el conocimiento al puesto de trabajo.

«El objetivo de la formación debe ser mejorar la empleabilidad. Se trata de trasladar el conocimiento al puesto de trabajo»

 

En este contexto, es evidente que el mundo entero está avanzando hacia la digitalización, podemos decir que la tecnología lo envuelve todo y dependemos de ella. Es un fenómeno que impacta ya en todos los sectores de actividad. Por eso, la formación en el manejo de tecnologías y herramientas digitales ha de estar integrada en cualquier curso orientado a la empleabilidad. Pero, insisto, el foco ha de estar siempre en la mejora de las oportunidades laborales.

 

P.- Como es lógico, la formación TIC está muy ligada a la empleabilidad futura…

R.- …Ojo, y también a la empleabilidad actual. Observamos que el mercado laboral está demandando unos perfiles profesionales que escasean y que hace falta cubrir cuanto antes. Hace ya más de dos años que en ADAMS contamos con una línea de contenidos para la especialización tecnológica, y llevamos más tiempo todavía formando en marketing digital. Asimismo, constatamos que queda muchísimo recorrido en la mejora de las competencias digitales de las pymes.

Reflejo de estas necesidades son las convocatorias formativas que se están lanzando tanto a nivel estatal como autonómico, en muchos casos específicas de TIC. Es una directriz clara de los planes del Gobierno y de los fondos europeos de Recuperación.

 

P.- ¿Cómo propone que se debería impulsar la formación sobre digitalización de las pymes?

R.- Las pequeñas empresas y los autónomos requieren de mucha orientación y de mucha sensibilización sobre las oportunidades que les brinda la transformación digital, a través de sus múltiples aristas. Personalmente, creo que una medida útil sería aprovechar los fondos europeos para realizar una campaña de comunicación permanente y a gran nivel, que realmente llegue a todos los pequeños empresarios de nuestro país.

«Las pymes y autónomos requieren de mucha orientación y sensibilización sobre las oportunidades de la digitalización»

 

El alcance de la pedagogía que podemos hacer las empresas del sector formativo es limitado. Muchas personas en España desconocen lo que es un certificado de profesionalidad. Incluso la formación subvencionada no es conocida por todo el mundo.

 

P.- En otras entrevistas que ha concedido, le hemos escuchado reclamar mayor flexibilidad a las convocatorias públicas. ¿A qué se refiere?

R.- El entorno avanza a tal velocidad que, desde que presentas un proyecto hasta que resultas adjudicatario, pueden producirse cambios que quizá no se habían contemplado en la propuesta inicial. Esa escasa flexibilidad se vio también durante las primeras olas de la pandemia, ante una demanda de cursos sobre gestión de la ansiedad y del estrés que superaba con creces el número de plazas disponibles.

En términos generales, las posibilidades de incorporar nuevas acciones formativas y de adaptar los contenidos son mínimas, a pesar de que estos proyectos pueden durar varios años. Sin una cierta flexibilidad, en ocasiones nos encontramos con dificultades para ejecutar la formación.

Por otra parte, las formaciones de reciclaje sectoriales suelen estar limitadas a los profesionales que actualmente trabajan en ese sector. Esto excluye a las personas que buscan un cambio en su carrera y a aquellas que quizá no han encontrado todavía un trabajo ‘de lo suyo’.

Las empresas formativas que estamos pegadas al terreno podemos realizar aportaciones sobre las necesidades del mercado laboral, sobre cómo ponderar los criterios de valoración de las convocatorias públicas o sobre los resultados de las convocatorias anteriores.

Sí me gustaría destacar, sin embargo, la rápida reacción de las Administraciones Públicas durante la pandemia: el Servicio Público de Empleo Estatal y las Comunidades Autónomas establecieron medidas extraordinarias para hacer frente al impacto del COVID, de las que podemos destacar, entre otras, que la formación presencial se pudiese impartir en Teleformación o en Aula virtual.

 

P.- En lo que respecta a la capacitación de nuevos profesionales TIC, ¿qué otras dificultades existen?

R.- La primera es la ausencia de suficientes formadores especializados. En ADAMS, creemos que han de ser profesionales de la industria, precisamente por esa orientación hacia la empleabilidad y hacia la aplicabilidad a los puestos de trabajo a las que me refería.

Esto se vincula con la segunda gran barrera, que es el precio hora/alumno que ofrecen muchas convocatorias públicas, a todas luces insuficiente para atraer más formadores.

 

P.- ¿Qué consejo daría a los jóvenes indecisos sobre la formación que deben escoger?

R.- Lo primero que les aconsejaría es que siempre se enfoquen en su empleabilidad; que visualicen a qué les gustaría dedicarse y a partir de ahí marquen el camino para sobresalir como profesionales en ese campo. La pregunta principal que deben hacerse, por lo tanto, no es “¿qué estudio?”, sino “¿hacia dónde voy?, ¿a qué me voy a dedicar?”. No es una pregunta nada sencilla. Además, en los colegios españoles se realiza muy poca orientación profesional.

El riesgo es la frustración que sufren estos chicos y chicas cuando por fin han decidido a qué se quieren dedicar, porque se han informado previamente de los empleos más demandados por las empresas y, sin embargo, no alcanzan la nota de corte en la universidad o no hay plazas de FP suficientes.

 

P.- Hemos abordado no pocos desafíos…

R.- Así es. Y para todos ellos la digitalización nos ofrece herramientas con las que ayudarnos a superarlos.