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Más de mil millones de personas, el 15% de la población mundial, viven con algún tipo de discapacidad reconocida, y las cifras van al alza, debido al progresivo envejecimiento de la población y al incremento global de los problemas crónicos de salud asociados a la discapacidad como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos mentales.

En España el porcentaje es algo menor, en torno al 10%, pero afecta a 3,8 millones de personas. Si nos centramos en la edad laboral, (16 – 64 años) representan el 5,9% de la población española, cifrándose el dato en 1.774.800 personas.

Un número muy alto de personas que se encuentran con problemas más allá de su salud, como la difícil integración en el mercado de trabajo. Dos de cada tres personas con discapacidad son inactivas laboralmente. En el caso de los jóvenes, la tasa de paro alcanza el 63,5%.

La tecnología puede y debe ser una herramienta para mejorar las condiciones de vida, el bienestar y la autonomía de este colectivo, pero aún queda mucho camino por recorrer. Casi cuatro de cada diez personas con discapacidad no utilizan el teléfono móvil y siete de cada diez no usan Internet.

Y sin embargo, entre los usuarios hay unanimidad sobre sus beneficios. El 84% afirma que las nuevas tecnologías han mejorado su calidad de vida global y el 50% de los encuestados con empleo declara que puede desempeñar su puesto gracias a la contribución de las nuevas tecnologías. 

¿Cómo ayudan estas nuevas tecnologías? Principalmente a través de apps, un recurso utilizado por el 60% de las personas con discapacidad en su vida cotidiana. Según datos de la Fundación Adecco, aquellos con discapacidad visual son los que más las emplean (77%), seguidas de los que tienen discapacidad auditiva (73%), física (65%) e intelectual (50%). 
Determinadas adaptaciones tecnológicas y apps solventan las barreras de comunicación que encuentran personas con discapacidades sensoriales, de modo que pueden contactar con clientes, proveedores, etc. sin que la comunicación sea un problema. Como este recopilatorio de apps accesibles, que pueden constituir un gran aliado de las personas con discapacidad. También ayudan en la búsqueda de empleo, eliminando el factor desplazamiento a través del mundo online.  
De hecho, la tecnología permite a las personas con dificultad de desplazamiento desempeñar sus funciones de forma telemática (teletrabajo) o estudiar sin tener que desplazarse al centro de estudio. 
Pero no acaba aquí la aportación de la tecnología. Algunos proyectos están revolucionando ya la autonomía de las personas con discapacidad, reduciendo de manera notable sus dificultades para incorporarse al mercado laboral y cambiando sus vidas para siempre. Te contamos algunos de los más novedosos. 

Eva Facial Mouse

Desarrollada por CREA con el apoyo de Fundación Vodafone, es una aplicación gratuita y de código abierto que permite acceder a las funciones del dispositivo móvil por medio del seguimiento del rostro del usuario captado a través de la cámara frontal. A partir del movimiento del rostro permite controlar un puntero en pantalla (a modo de ratón) que proporciona el acceso directo a la mayor parte de elementos de la interfaz de usuario. 


Algunos de los colectivos que pueden beneficiarse de este proyecto son las personas con amputaciones, parálisis cerebral, lesión medular, distrofia muscular, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y otras discapacidades. 

Showleap

Es un traductor de lengua de signos, un software que transmite la lengua de señas al lenguaje verbal.  

Apoyada por Wayra, la aceleradora de startups de Telefónica, funciona mediante el uso de dos brazaletes que detectan el movimiento de la persona cuando está hablando con signos, y un software –que puede instalarse en el móvil, tablet o portátil del usuario- que traduce en tiempo real lo que la persona sorda expresa en lengua de signos y lo pasa a texto y voz. Además, cuando la persona oyente habla a la persona sorda, la aplicación convierte estas palabras a texto, para que la persona sorda pueda leerlas en su dispositivo. 

Phoenix

Este exoesqueleto permite a personas con movilidad reducida abandonar la silla de ruedas y caminar de nuevo gracias a los motores que incorpora en las caderas. Los usuarios pueden controlar el movimiento de cada pierna y caminar a una velocidad de 1,7 kilómetros por hora pulsando botones integrados en las muletas. Phoenix es regulable en altura, tiene ocho horas de autonomía y puede enviar datos a un dispositivo móvil (smartphone o tablet) para ajustar su funcionamiento al paciente. 

Navilens

Es un sistema de señalética y guiado para personas ciegas basado en visión artificial. Desarrollado por la empresa de innovación tecnológica Neosistec junto con la Universidad de Alicante, permite a personas invidentes poder desplazarse de manera más independiente y sin necesidad de ser acompañados, incluso en espacios desconocidos. 

Touching Masterpieces


Unos guantes de realidad virtual que permiten a las personas invidentes disfrutar del arte y experimentar las obras maestras como el David de Miguel Ángel, la Venus de Milo y el busto de Nefertiti a través del tacto. Un proyecto en el que participa la empresa española NeuroDigital Technologies. 

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