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Por qué los data centers nos han salvado de quedarnos estos días sin Internet

Afrontamos ya la tercera semana de confinamiento en casa, con récord histórico de cifras de tráfico en Internet. Y la red aguanta. Netflix, YouTube, teletrabajo, teleformación, videoconferencias, WhatsApps… una oferta de ocio, cultura y trabajo sin precedentes que ha hecho que en España podamos presumir de una red de fibra con la que no cuentan muchos países de nuestro entorno.

Pero la fibra óptica no es la única responsable de que Internet esté funcionando de maravilla en nuestros hogares. La infraestructura digital de un país es  la suma de la red de telecomunicaciones, la red eléctrica y los centros de datos. Ninguno de ellos puede concebirse sin los demás.

Tanto es así que los centros de datos ha obtenido la categoría de infraestructura crítica por parte del Gobierno y los técnicos de los Data Centers  se desplazan estos días hasta las instalaciones de Madrid con un salvoconducto.

Ninguna red tendida por lo ancho del mundo es única o específica de un operador. Éstos necesitan contar con centros de datos neutrales,  para interconectarse con otros proveedores. Tal como explican desde  Interxion, una de las compañías líderes del sector, “los centros de datos que actúan como nodos de interconexión son equiparables a los antiguos nodos ferroviarios de la revolución industrial”.

data centers España
Infografia publicada por Cinco Días

En realidad, casi todas las acciones cotidianas que hacemos (subir una foto a Instagram, leer un WhatsApp, ver un video de YouTube, mirar ropa en Zara…) van directas a la nube, a los centros de datos, donde grandes servidores almacenan y gestionan millones de datos para que Internet disponga y distribuya la información en toda la comunidad interconectada.

El 99% del tráfico de la red va por cables, enterrados y submarinos, que se conectan en los data centers, edificios de varias plantas que por dentro son básicamente un ordenador gigante. Son imprescindibles para que estos días podamos ver nuestra serie favorita, teletrabajar o hacer gimnasia en casa a través de algún canal de YouTube

Y cualquier fallo en un centro de datos puede ser una hecatombe para la sociedad, máxime en estos días de consumo masivo de Internet. El director general de Global Switch, Markel Gruber, estima que se perdería un 60% del tráfico de Internet si fallase un Data Center. “Se paran los cajeros, las señales de tráfico…, se paran miles de servicios online, y eso supone miles de millones de euros de pérdidas”, añade.

Y lo que es peor, en un momento de crisis como éste, donde tantas personas necesitan de Internet, sumiría en un caos permanente a población necesitada de atención sanitaria. Pero todo esto no ha pasado.

Equinix
Data Center de Equinix

Entre otras cosas porque, como apunta Markel Gruber, España es un lugar clave en el mercado de los centros de datos a nivel internacional. A su conexión natural con Europa se suman tres cables submarinos que unen a nuestro país con Virginia (EE.UU.), Latinoamérica (Brasil) y el norte de África (Argelia). Una comunicación con cuatro continentes que han hecho que España entrase en los planes de expansión de los grandes jugadores del sector.

Madrid puede ahora convertirse en el hub digital que necesita el sur de Europa. Como detalla un informe elaborado por Interxion,  es uno de los nodos principales de interconexión y distribución de datos dentro de la península ibérica. El informe señala tanto a las compañías eléctricas como a la administración como colaboradores necesarios en esa estrategia y asegura que si se invirtieran 500 millones de euros en el sector, estos tendrían un retorno en el PIB nacional de más de 6.000 millones.

Cables submarinos Internet
Mapa de cables submarinos TELEGEOGRAPHY

 

 

Equinix cuenta con cuatro IBX data centers en Barcelona, Madrid y Sevilla y acaba de endurecer los controles de acceso a sus instalaciones para frenar riesgos de contagio por el coronavirus. Y es que los riesgos no son menores. Estas infraestructuras se han convertido en críticas para la sociedad y deben ser protegidas a toda costa.

Los centros de datos se han convertido en infraestructuras aún más críticas que antes de la crisis, ya que sostienen las comunicaciones electrónicas y las aplicaciones digitales que se necesitan para el correcto funcionamiento del gobierno y de las empresas.

Sin ellos no podríamos sacar partido del 5G, ni del Internet de las Cosas, ni de muchas herramientas de inteligencia artificial. Pero sobre todo, sin ellos no hubiéramos aguantado el pico de consumo tan fuerte de estos días, ni el que se prevé en los próximos.

 

 

7 claves para afrontar con éxito la nueva oficina digital

La digitalización ha cambiado profundamente el modo en el que trabajamos. Desde los horarios y los procesos, hasta el mismo concepto de oficina, que podría dejar de tener sentido en un futuro no muy lejano. Gracias a herramientas como el smartphone, las personas tienen acceso al ciclo de trabajo en cualquier momento del día, lo que hace que se difuminen los horarios, el periodo de vacaciones y hasta el tiempo para asuntos personales, que a veces pueden ahora atenderse en lo que antes era considerado horario laboral.

Las personas se están volviendo más móviles y esperan una mayor flexibilidad en su trabajo, y por lo tanto, demandan algo más a sus empresas. El mundo en el que operan las organizaciones está cambiando, y éstas tendrán que replantearse la naturaleza de su lugar de trabajo para sobrevivir. Será crucial comprender y alinearse con los cambios que se están produciendo. ¿Pero cuáles son los principales desafíos que las organizaciones deben enfrentar? 

3. Diversidad e intercambio

Las empresas planifican encuentros aleatorios entre personas con diferentes competencias para estimular la creación de ideas innovadoras. También puede funcionar entre pequeñas empresas que comparten espacios de co-working.

El entorno de trabajo debe estar diseñado para incentivar las relaciones entre equipos y empleados a un nivel más personal, que resulten gratificante para todos.

4. Personalización

Los nuevos trabajadores desean que su entorno laboral se ajuste a sus necesidades individuales, y las preferencias y experiencias de la esfera privada se apliquen en el entorno laboral

Esta personalización aumenta la eficiencia, la confianza y el bienestar en el trabajo.

5. De la tarea a la misión

Tanto los empleadores como los empleados se centran más en la creación de valor real y en los resultados finales, en lugar de en el dónde, cuándo y con qué métodos se realiza el trabajo. No se miden ya parámetros tradicionales como las horas de trabajo sino la consecución de objetivos.

Esto crea un entorno de trabajo mucho más flexible y rentable, y aumenta la motivación y la sensación de libertad de los empleados.

6. Cultura empresarial 

Tendemos a buscar empresas con una comunidad y una cultura interna con la que identificarnos. Las empresas deben priorizar el fomento de una identidad cultural, ya que se convierte en un motivador clave para el desempeño y la voluntad de permanencia en una compañía.

7. Un trabajo con sentido

Las personas buscan empresas cuyas visiones y propósitos se basen en valores genuinos. Si comparten los mismos valores se convierten en los mejores defensores de la marca y aumenta su nivel de compromiso y eficiencia. 

Un caso de éxito

La consultora HFS Research señala como caso de éxito a la compañía sueca Ericsson, asociada de DigitalES, que ha conseguido desarrollar una estrategia digital para convertirse en una organización de OneOffice y conservar su liderazgo.

Esta estrategia tiene como objetivo centrar el modelo operacional de Ericsson en los datos y en el cliente, aprovechando las nuevas tecnologías como el análisis inteligente y la inteligencia artificial para impulsar aún más los ahorros de coste y seguir siendo competitivos.

La primera y gran pregunta es: ¿tiene sentido una oficina tal y como la conocemos hasta ahora? Probablemente no, en la medida en la que herramientas como Skype, WhatsApp, Trello o Asana facilitan la movilidad hasta límites insospechados hace realmente poco. El reto para las empresas es sustituir el actual modelo de oficina por otro más flexible y proporcionar una dinámica y lugar de trabajo inspirador.

No es solo es cuestión de introducir nuevas herramientas, sino de cambiar la cultura empresarial. Estas son algunas de las claves para afrontar con éxito ese proceso y transformar el lugar de trabajo en una verdadera oficina digital.

1. Flexibilidad bidireccional

Las empresas deben respetar los límites entre la vida laboral y la vida privada. Si se consigue, los horarios flexibles y la libertad en el trabajo tendrán un impacto positivo en la eficiencia de los empleados, el cumplimiento de objetivos y la salud general.

2. Mentalidad del emprendimiento

Existe una cultura de trabajo emergente caracterizada por una mentalidad de emprendimiento más allá de las tareas de trabajo predefinidas. Los trabajadores asumen una mayor responsabilidad individual para resolver problemas y lograr metas.

Estos entornos de trabajo son más estimulantes y gratificantes para las personas emprendedoras, pero para crear este tipo de cultura la empresa debe renunciar a parte de sus medidas de control. El reto está en lograrlo sin descuidar por ello una armonización de objetivos para que los empleados no pierdan nunca de vista el objetivo común.