21/04/2026
España tiene un problema de falta de vocaciones STEM. Cada vez son menos las personas que se inclinan a estudiar carreras relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas. A pesar de los esfuerzos realizados desde empresas e instituciones por promocionar estas titulaciones, el avance ha sido nimio en los últimos años. Hoy, solo el 4,4 % de las personas ocupadas en España trabajan en profesiones TIC.
¿Cuáles son las causas de ello? No son, desde luego, ni el sueldo ni la demanda. A unas condiciones laborales por encima de la media se suma una necesidad urgente de integrar profesionales tecnológicos en el entramado laboral. España necesita alcanzar un 8,6 % de los mismos si quiere cumplir con los objetivos de la Década Digital.
El mercado lo demanda. Existen más de tres ofertas de empleo por cada profesional disponible. En algunos casos concretos, como en el área de ciberseguridad, la exigencia es aún mayor: hay cuatro ofertas por cada demandante. Y sin embargo, las necesidades chocan con la realidad. No hay personas con la formación adecuada para cubrir estos huecos
De ahondar en las causas de este desfase se ha ocupado el informe “Retos y evolución de las vocaciones STEM en España”, realizado el pasado mes de febrero por DigitalES y Edelvives a través de una encuesta a más de 2.000 alumnos, docentes y directivos de centros educativos.
El informe, que supone una actualización de la investigación iniciada en 2018, revela una clave determinante para entender este fenómeno. No es la dificultad académica lo que induce a muchos estudiantes a desechar estas disciplinas, sino la falta de información sobre las salidas profesionales que tienen estos estudios.
Gran parte de los jóvenes (un 56 % según el estudio de DigitalES) declinan estudiar estas materias por indecisión o desconocimiento. Muchos de los escolares desconocen realmente en qué trabaja un ingeniero, un matemático o un físico. Y también lo que cobran.
Datos y salarios a golpe de clic
Sin embargo, estos datos son hoy accesibles a golpe de clic. Como por ejemplo en esta web desarrollada por Pablo G. Guzmán, donde pueden consultarse, como si de un buscador se tratase, lo que cobra de media un recién licenciado los primeros cuatro años de su carrera profesional.

La información se completa con otros datos como la tasa de afiliación, el porcentaje de empleo cualificado o el número de contratos indefinidos que genera esa titulación. El autor afirma que los datos provienen de la Estadística de Inserción Laboral de los Egresados Universitarios, elaborada por el Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, en colaboración con la Tesorería General de la Seguridad Social.
Lo cierto es que proporcionan una herramienta valiosa para que orientadores, familias y profesores puedan orientar a los jóvenes en la difícil edad de tomar una decisión que puede afectar a tu desarrollo laboral. Porque si bien es cierto que todos los expertos coinciden hoy en la importancia del reskilling y del upskilling para seguir formándose durante toda la vida, no lo es menos que los jóvenes se ven forzados a elegir una carrera o profesión a una edad en la que no siempre cuentan con los conocimientos adecuados sobre el mercado laboral.
La web permite cruzar datos y establecer comparaciones, tomando como referencia siempre el sueldo medio nacional. Así, entre las mejor remuneradas, se encuentran ingenierías como las de computadores, telecomunicaciones, aeronáutica, industrial, biomédica, electrónica o desarrollo de software y aplicaciones. Se suman a ellas profesiones como medicina o transporte aéreo.
Pero el informe analiza algunas cosas más allá del salario, como el grado de insatisfacción con la carrera estudiada. Medida como el porcentaje de graduados que no volverían a estudiar la misma titulación o directamente no harían estudios universitarios, el autor clasifica las titulaciones universitarias españolas en cuatro cuadrantes.
En este gráfico, las titulaciones en verde son las «apuestas seguras»: salarios esperados altos y poca insatisfacción retrospectiva. Medicina, enfermería, farmacia, informática, matemáticas o ingeniería mecánica son algunos ejemplos. Los graduados ganan relativamente bien y la inmensa mayoría volverían a estudiar lo mismo.

Hay otras variables. Carreras vocacionales que, aunque no siempre comportan un alto sueldo, compensan emocionalmente a quienes los eligen y otras que, gracias a su elevado salario, atemperan la frustración profesional de quienes las han elegido.
En el último cuadrante, en rojo, las carreras con salarios esperados bajos y tasas de insatisfacción muy altas. Titulaciones que, según los datos consultados, han generado altas tasas de desencanto entre los estudiantes que han optado por cursarlas.
El papel de los orientadores
Estas herramientas no resuelven por sí solas las dudas que pueda tener un estudiante a la hora de escoger su itinerario formativo, pero sí pueden aportar a los orientadores evidencias basadas en datos sobre lo que pueden esperar del mercado laboral asociado a esas titulaciones.
Y ahí esta una de las claves. el déficit de vocaciones STEM en España no es solo académico, es sobre todo informativo. Los estudiantes siguen careciendo de referencias claras sobre la utilidad, diversidad de perfiles y oportunidades laborales de las carreras STEM.
Por eso, la orientación académica debe ser temprana, estructural y conectada con el mercado laboral. Los centros han incrementado las actividades orientativas, pero estas no siempre responden a las demandas del alumnado, que reclama más experiencias prácticas, proyectos STEM y contacto directo con empresas y profesionales. Solo así conseguiremos potenciar las vocaciones STEM para no quedarnos atrás en la economía del conocimiento.











